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¿Cuáles son sus indicaciones?


La patología de codo, generalmente, puede presentarse como alteraciones en 3 esferas distintas; alteraciones patológicas, alteraciones sensitivas y alteraciones motoras. Desde el punto de vista de la fisioterapia no podemos considerar una rehabilitación completa de un codo si no hemos recuperado la normalidad en cada una de las esferas.
Cuando hablamos de alteraciones patológicas, entendemos situaciones en las que hay un proceso patológico estructural como por ejemplo una fractura, una rotura ligamentosa, una luxación articular, una tendinopatía… Sin duda el primer profesional al que debes acudir en caso de sufrir alguno de éstos escenarios es al traumatólogo que debe valorar las distintas opciones de tratamiento. En caso de que el médico haya optado por un tratamiento conservador, será el fisioterapeuta el encargado de recuperar al paciente. Nuestra misión principal en éste caso es crear el entorno fisiológico y mecánico óptimo para que los procesos de reparación del organismo puedan actuar sin impedimento y lleven a cabo la “reconstrucción” del tejido afectado.

Terapia codo
Terapia codo

Otra esfera patológica es la esfera sensitiva. La persona puede presentar algunos “entornos fisiológicos desfavorables” que pueden generar la aparición de dolor (no siempre tienen que implicar necesariamente una lesión en el tejido). Si éstos entornos desfavorables llegan a producir dolor y si éste dolor se mantiene en el tiempo, puede llegar a tener lugar un proceso llamado de “sensibilización” por el cual el tejido neuronal (neuronas sensitivas, las encargadas de transmitir los estímulos nociceptivos al cerebro) aumentan su “capacidad de transmisión de impulsos”, lo que se traduce en una continuación del dolor y una mayor probabilidad de “sentir dolor” ante movimientos o gestos con el codo que normalmente no deberían de doler, como por ejemplo, coger una jarra de agua o abrir un frasco de conserva. En éste caso, la misión del fisioterapeuta es conseguir en la medida de lo posible la analgesia total o parcial y la re-exposición gradual indolora a los movimientos que generan dolor. De éste modo, conseguimos de manera progresiva que las “neuronas excitadas” dejen de estarlo, ayudando así a retornar a la situación previa a la lesión.

La última esfera, no por ello la menos importante es la esfera motora. El modo en el que se contraen los músculos va a verse determinado de manera muy relevante por la cantidad de dolor que sufra nuestro paciente o por las compensaciones que éste ha desarrollado con el fin de notar menos dolor. Para que una articulación como la del codo funcione de manera correcta en las funciones cotidianas que realizamos en nuestro día a día es necesario que miembro superior (el brazo) junto con el hombro, tengan un correcto patrón de activación muscular. El hecho de tener un correcto patrón de activación muscular implica que los músculos responsables se encarguen de estabilizar la cintura escapular y el hombro en modo efectivo. Es posible también que debido al dolor del paciente se haya perdido fuerza muscular en la musculatura implicada en la lesión. Si esto ocurre, es necesario también devolver a la musculatura la fuerza óptima que le permita realizar una función correcta.

¿A través de qué procedimientos puede la fisioterapia resolver las alteraciones mencionadas anteriormente?

Ejercicio terapéutico: A través de ejercicios personalizados podemos reprogramar los patrones de activación muscular para conseguir el restablecimiento de la correcta biomecánica que reducirá el estrés mecánico de los tejidos. Esto se traduce en una disminución parcial o total del dolor gracias al aumento de estabilidad del tronco, del hombro, del codo y de la mano.
Pero, ¿son muy cansados éstos ejercicios? La respuesta es depende, en función de las condiciones físicas del paciente y de la calidad de sus movimientos. El objetivo principal de éstos ejercicios no es repetir muchas veces un movimiento sino enseñar al paciente a realizar un movimiento determinado en modo correcto de manera lenta y pausada, pero con una calidad de ejecución de movimiento perfecta.

Depende del estado del paciente y sus aspiraciones (no es lo mismo rehabilitar a una persona sedentaria que a una deportista…) habrá que incluir también ejercicios de fuerza.

Terapia manual: mediante ciertas movilizaciones y manipulaciones, el fisioterapeuta es capaz de producir deslizamientos, rodamientos y descompresiones en las articulaciones que estén implicadas en la aparición de la patología. El objetivo de éstas movilizaciones y manipulaciones es generar un aumento y mejora del movimiento articular y una reducción del dolor. En algunas ocasiones, tenemos que ir a mejorar el movimiento en articulaciones que no están directamente en la zona de la lesión debido a que pueden tener algún tipo de influencia mecánica sobre el foco de la lesión.

Técnicas instrumentadas: ciertos instrumentos de electroterapia pueden ayudar a obtener nuestros objetivos terapéuticos. En éste punto es importante reseñar la importancia de la evidencia científica en éstas aplicaciones ya que, muchas de las aplicaciones que se realizan actualmente, no gozan de la suficiente evidencia como para justificar su aplicación en algunos casos. En la Unidad de Hombro Codo Madrid, con FISIOLAB, podrás recibir técnicas como:

PENS/TENS: Estimulación Nerviosa Eléctrica Transcutáneo o Percutáneo ecoguiado. De ésta manera inducimos en el nervio una estimulación eléctrica agradable que nos va a ayudar a reducir la excitabilidad sensitiva y por ende, una reducción del dolor.

EPTE: Electrolisis percutánea terapéutica. Ésta técnica se realiza de manera ecoguiada lo que nos permite poder introducir una aguja con máxima seguridad en la zona en la que se encuentra la lesión del tejido. La corriente aplicada es una corriente galvánica con la que obtenemos por un lado una galvanonarcosis (analgesia) y por otro lado, una microquemadura alcalina que induce a una respuesta fisiológica en el tejido que ayudará a la regeneración del tejido.