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¿Qué es?

La rigidez de codo es un cuadro clínico que consiste en la pérdida de la movilidad normal (total ó parcial) en el codo. Puede ser una afectación de la flexión, la extensín, la pronación del antebrazo, la supinación del antebrazo, ó más frecuentemente, una combinación de ellas.


¿Cuáles son sus causas?


Existen múltiples causas que pueden llevar a la aparición de una rigidez en el codo.
Las causas pueden ser intrínsecas, cuando lo que se afecta es la parte interna de la articulación (normalmente la parte ósea), ó extrínseca, cuando la causa esta por fuera de la articulación ó en las estructuras circundantes.
Habitualmente la rigidez de codo se desarrolla por causas “mixtas”, tanto intrínsecas como extrínsecas.

¿Quiénes lo padecen?


El desarrollo de una rigidez de codo puede ser la consecuencia de un traumatismo sufrido en la articulación. Después de fracturas en el codo, luxaciones, ó intervenciones quirúrgicas, no es extraño que los pacientes desarrollen una rigidez de codo.
También puede producirse por procesos inflamatorios (por ejemplo, la artritis reumatoide).
 

¿Cuáles son sus síntomas?

El síntoma habitual es la limitación de la movilidad. El arco promedio de movilidad en la población discurre entre los 140-145º de flexión del codo y extensión completa. El rango promedio de pronosupinación suele estar entre los 80-90º de pronación y de supinación. En función de la causa, puede estar acompañado de otros síntomas (dolor, síntomas de compresión nerviosa, etc.).

¿Cómo se trata la rigidez de codo?

Es fundamental una adecuada anamnesis y exploración física para determinar la causa o causas relacionadas con la aparición de la rigidez. En función de la causa, y también del grado de limitación que presenta el paciente, el tratamiento puede variar, desde medidas de manejo conservador, hasta los procedimientos quirúrgicos encaminados a mejorar la movilidad en el codo, denominados comúnmente artrolisis de codo. Estos procedimientos, en función del tipo de lesión y del tipo de paciente, pueden ser realizados de forma artroscópica (mediante pequeñas incisiones en la piel y la introducción de una cámara en la articulación del codo), ó de manera abierta.
 


Recuperación


Tras un breve periodo de recuperación, el paciente inicia la movilización precoz de la articulación para evitar el desarrollo de una rigidez postquirúrgica. es necesaria la rehabilitación postoperatoria para evitar el desarrollo de una nueva rigidez postquirúrgica. El periodo completo de recuperación puede alargarse varios meses tras la cirugía.